Championship: el underdog no pide permiso, lo toma
Este martes, 24 de febrero de 2026, “championship” volvió a escalar en búsquedas en Perú, y no por pura nostalgia: la gente está mirando cruces pesados, llaves de eliminación y cuotas que se mueven más por nombre propio que por cómo viene funcionando cada equipo. Yo la veo clara. Esta semana, el valor está en el lado incómodo, en el underdog que llega con menos cartel, sí, pero con más margen táctico para meter mano.
Esa foto me lleva a una noche puntual: 17 de noviembre de 2015, cuando Perú tumbó 1-0 a Brasil en Lima con gol de Raúl Ruidíaz en repechaje de Copa América. Ahí pasó algo que acá conocemos bien: no ganó el que tenía más figuras, ganó el que leyó mejor el desorden en el área y sostuvo un bloque corto hasta el final, hasta el último suspiro, aunque alrededor todo gritara otra cosa. Así fue. Cuando afuera te empujan el rótulo de “favorito”, el fútbol peruano ya enseñó —más de una vez— que pizarra y estado emocional te rompen el libreto.
El error clásico: confundir jerarquía con control
En formato championship, la presión jamás cae pareja. El favorito carga mochila; el otro juega suelto, con hambre. No es verso. Es competencia pura. En eliminación directa, un gol te tuerce el partido: suben los centros, se alargan líneas, aparecen más uno contra uno. Y ahí vive el underdog.
Si usamos ese lente para los partidos de este miércoles, hay tres casos donde la cuota, me parece, cuenta una historia medio coja. Cortito. En Atalanta vs Borussia Dortmund, el 2.05 del local y 3.10 del visitante pintan una superioridad italiana bastante marcada para una serie entre dos equipos que, por tramos largos, aceptan ida y vuelta sin tanto drama. Cuando el juego se rompe y se vuelve de golpes, el “tapado” respira, crece, se agranda.
A Juventus le ponen 1.46 ante Galatasaray (5.70). Clarísimo. Esa brecha marca favoritismo fuerte, pero también le tiende una trampa mental al apostador: creer que tener la pelota y el campo inclinado equivale a partido cocinado, cuando en llaves europeas un bloque medio ordenado y dos transiciones limpias te pueden jalar la alfombra en un ratito.
Lo que enseñó Perú cuando nadie creía
Pasa seguido en lo nuestro. En la Copa América 2011, Perú llegó al tercer puesto con orden, lectura de espacios y un Paolo Guerrero filudo entre central y lateral. Directo. No tenía el plantel más caro. Tenía plan, nada más y nada menos. Y ese recuerdo hoy pesa porque los mercados grandes, sobre todo en semanas apretadas, castigan al famoso y terminan pagando mejor a la estructura que casi nadie mira de entrada.
Incluso en clubes peruanos vimos el mismo patrón: finales cortadas, diferencia mínima, estadio hirviendo y partido que se define por pelota parada o por un segundo balón suelto en el área. El hincha del Rímac lo conoce al toque: cuando un grande acelera por ansiedad, deja metros a la espalda y ahí, ahí mismo, se cocina la sorpresa. Corto. Esa es mi apuesta conceptual para championship: no correr detrás del escudo, ir por el caso.
Dónde sí veo valor real en cuotas
Voy de frente con tres lecturas contra el consenso. Primera: Borussia Dortmund o empate (X2) tiene sentido por precio relativo cuando el local sale tan corto. Segunda: Galatasaray +0.5 en primer tiempo suele capturar mejor la etapa de estudio, donde la obligación aprieta más a Juventus. Tercera: en Central Córdoba vs Talleres, la cuota 3.40 del local se ve alta para un partido argentino normalmente trabado, de duelos largos y margen chiquito.
No estoy hablando de tirar una moneda al aire. Para nada. Hablo de probabilidad versus narrativa. Una cuota 5.70 no te pide que Galatasaray sea mejor equipo; te pide que compita por encima de lo que marca el mercado en un porcentaje puntual de veces, y justo en esa brecha —incómoda, discutible, real— es donde vive el valor underdog.
Si quieres afinar riesgo, prefiero combos chicos antes que una múltiple heroica. Mira. Una doble oportunidad con un under de goles en partido tenso paga menos, sí, pero te deja respirar mejor en contexto de campeonato, y si la lectura cambia temprano, mmm, no me caso con ninguna bandera: cerrar posición también juega.
Mi jugada para este martes y mañana
No compro ese libreto de favoritos aplastando. No da. Esta ventana de championship premia la rebeldía táctica. El underdog no necesita mandar 90 minutos; le basta con mandar 15 bien elegidos y aguantar 20 con la cabeza fría. Eso pesa. Esa secuencia, que en Sudamérica vimos mil veces, vuelve y vuelve cuando las cuotas se mueven por fama.
En CuotasExpert me quedo con una postura discutible, pero coherente. Así. Esta fecha vale más apostar contra el consenso que seguirlo. Si el público entra por camiseta, yo entro por situación. Y esta semana, compadre, el contexto está del lado del que casi nadie quiere mirar primero.
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